Para entender todo lo que engloba el concepto vivencial del Tarot, hemos de acudir al lenguaje.

Porque el lenguaje es todo. En él se esconde siglos y siglos de interacciones entre seres humanos que ni las más sofisticadas tecnologías pueden sustituir.

Para empezar, el tarot es un sistema de comunicación. Trabaja a nivel simbólico, hasta inconsciente, pero es una herramienta de diálogo y se activa a través del diálogo.

En cuanto al adjetivo vivencial, deriva de vivencia, que es una experiencia, un suceso o un hecho vivido por una persona y que ha contribuido a configurar su personalidad.

Por eso trabajo con estas vivencias y no con hipótesis sobre el futuro, que es la concepción clásica del tarot. Las hipótesis no están vivas, puede que nunca lo estén, así que especular sobre ellas es, a mi parecer, un gasto energético o algo más propio de la ciencia, donde se trabajan con más factores exactos.

En cambio, las vivencias son reales, han ocurrido y, dependiendo de nuestra experiencia y patrones de comportamiento, establecen un baremo interesante a partir del que mediremos momentos posteriores.

No sé si con esta declaración de intenciones he dejado claro que hay tras una web como Tarot Vivencial. Para mí es importante recordarlo porque es una filosofía, una ética, unos principios que te permiten seguir adelante.

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