¿Existe algo parecido a un tarot para cristianos? Esta pregunta tiene una respuesta compleja, ya que la religión cristiana rechaza tales prácticas e, incluso, en algunas épocas ha llegado a perseguirlas.

Pero se puede ser cristiano y disfrutar de las ventajas del Tarot con tan solo tener en cuenta los siguientes aspectos.

El Tarot no predice el futuro

Como he comentado otras veces, el Tarot es un ejercicio de conocimiento, empatía e imaginación.

Consiste en recordar los significados de los arcanos, conectar con la persona a la que estamos echando las cartas e interpretar los naipes en relación con su problema y sus sentimientos.

El resultado son diferentes cursos de acción que el consultante puede escoger al igual que haría con cualquier otro ejercicio de reflexión. Gana consciencia de los posibles futuros, pero no se le aparece ninguno en concreto.

De este modo, no entra en conflicto con una habilidad, la de ver el futuro, que solo estaría en manos de Dios.

La adivinación no es un poder divino

El resultado de una tirada de cartas del Tarot no viene de un poder divino, mágico o de más allá del planeta Tierra.

Si bien hay gente a la que apasionan estas teorías, nos encontramos más ante un ejercicio energético, de conexiones naturales entre personas.

El Tarot es una suerte de consejo sofisticado en el que entran en juego numerosos factores que tradicionalmente se han visto mal, como la numerología, la astrología, etc.

Vivimos en una época en la que asumimos el carácter pseudocientífico de estas prácticas. El cristiano es tolerante con ellas al igual que es tolerante con las teorías evolutivas y otros productos que entran en conflicto con la creación divina.

El simbolismo del Tarot no está vinculado al mal

Uno de los miedos de los buenos cristianos recae en cartas como el Diablo u otras parecidas en las que se trabaja con simbolismos negativos.

El Tarot no invoca a estas fuerzas “oscuras”, pero trabaja con su efecto psicológico en nuestras vidas.

Las bajas pasiones están presentes en nuestra vida. El Tarot, como representación simbólica de muchos sentimientos, tiene que hacerse eco de ellas para esquivarlas o fortalecerse ante sus ataques.

Así, con estos tres puntos, un tarot para cristianos tendría sentido, ya que respeta sus creencias y ubica en su justo lugar a la cartomancia, como la herramienta adivinatoria que tanto nos gusta.

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