Qué no preguntar a las cartas del Tarot es una cuestión fundamental de todo acercamiento a la cartomancia. Porque no todas las consultas valen. Algunas de ellas, por su naturaleza ambigua o vinculada a terceros, chocarán con el código ético del propio tarotista.

Antes de desgranar este interesante tema, vale la pena insistir en que la auténtica naturaleza del Tarot no es predecir el futuro. Las cartas tampoco son una forma de eludir la toma de decisiones, ni tampoco el método para diagnosticar problemas que otras disciplinas y ciencias ya resuelven.

Pero aun así, a las consultas acude gente acuciada por graves problemas que son incapaces de resolver. De ahí que busquen una solución rápida, y que mejor forma de obtenerla que preguntando directamente por el futuro.

Preguntas que no deberían responderse con las cartas del Tarot

Resultados de juegos de azar

El azar es una fuerza sobre la que, creas más o menos en ella, no existe control alguno, así que consultar a las cartas por el resultado de un sorteo será vano. Si los tarotistas tuvieran la capacidad de adivinar los resultados de loterías y quinielas, todos ellos serían millonarios.

Resultado de una intervención médica

Normalmente, evito las consultas sobre diagnósticos o intervenciones, pues considero que ambas son competencia de la medicina y sus diferentes ramas. La salud es un asunto serio que tampoco puede dejarse en manos de azares.

Predicciones sobre terceros que no han dado su permiso para participar en la lectura

Preguntar por cómo reaccionarán terceros a nuestras decisiones o si estos nos corresponderán amorosamente es algo que las cartas tampoco pueden resolver. El motivo: la lectura es una conexión entre tarotista y consultante, así que preguntar o hablar sobre terceros es tan poco productivo como chismorrear sobre estas mismas personas.

Duración de la vida o la muerte de uno mismo o de terceras personas

Esta cuestión es similar a las preguntas sobre enfermedades y operaciones. Aparte, también incluye la anterior, involucra a otras personas, por lo que incurre doblemente en un error. Las únicas criaturas que en algún momento han conocido el destino de las personas se hayan en las religiones y los mitos. Tratar de resolver preguntas de este tipo sería pretencioso y se aleja de la misión del Tarot.

Predicciones sobre lo que va a ocurrir el día de la lectura o el siguiente

Las lecturas inmediatas sobre lo que acontecerá en las próximas horas está entre las mayores ambigüedades que podemos preguntar al Tarot. Vendría a ser lo mismo que entrar en una frutería y preguntar “quiero fruta”, sin matices. En el mundo se dan constantemente causas y efectos que alteran nuestro día a día. Tratar de controlarlos puede llegar a ser enfermizo.

Cómo reformular una pregunta inadecuada

Aun así, las preguntas vagas o centradas en temas ‘inadecuados’ pueden reformularse.

Al fin y al cabo, las consultas buscan una nueva perspectiva sobre el tema, así que, en lugar de preguntar si estamos enfermos, y ante una posible sospecha, podemos interesarnos por el estado anímico que desarrollaremos en ciertos acontecimientos.

¿Cómo nos sentiremos ante la muerte de un ser querido? ¿De dónde extraeremos las energías para superar la pérdida?

Igualmente, situaciones tan comunes como el resultado de un examen pueden reformularse con preguntas centradas en la concentración que en ese instante tenemos, o qué preparación nos interesaría realizar para superar la prueba.

En conclusión, la honestidad es clave para obtener el máximo rendimiento de una tirada de cartas. Honestidad por parte del tarotista y por parte del que consulta. El primero debe guiar al segundo hasta la pregunta que le pesa, el segundo tiene que asumir que el Tarot no es un atajo, que las decisiones se toman y los problemas se solucionan.

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