Habrás oído decir que también se puede meditar con las cartas del tarot. La afirmación es cierta, ya que la carga espiritual y filosófica de los arcanos, en especial los mayores, garantiza las conexiones entre su simbología y nuestra mente. Aprender a meditar con ellos es más sencillo de lo que parece, solo requiere predisposición y mucha empatía.

La meditación es una práctica con siglos de historia, tanto en el mundo occidental como el oriental. Estrechamente vinculada con la espiritualidad, la meditación facilita la conexión con el momento presente y la liberación de la mente de sus propios pensamientos, que pueden llegar a esclavizarla.

La meditación surte especial efecto cuando se concentra en un objeto o actividad, como la respiración o la recitación. Seguro que muchas conocéis el clásico “Om”.

Las cartas del tarot es uno de esos objetos en los que centrar la atención y obtener la elevación por encima de las pasiones terrenales o encontrar al Dios que veneremos y, por lo tanto, participar de su gracia.

Cómo meditar con las cartas del Tarot

Dicen que cada maestrillo tiene su librillo. El tarot es el mejor ejemplo de esta máxima, ya que los acercamientos a las cartas son tantos, que el aprendizaje nunca se acaba. A la hora de meditar con las cartas del Tarot ocurre algo parecido.

Entre las prácticas más comunes está el contemplar una sola carta durante un buen rato. En ocasiones 5 minutos, en otros 10. Tal lapso de tiempo nos permitirá analizar el dibujo del arcano, mayor o menor, y establecer conexiones entre la carta y nuestra mente.

La idea aquí es liberarnos de cualquier pensamiento hasta contemplar la carta tranquilamente. Al principio costará, pero más adelante comenzaremos a ver en las figuras, en los colores, en los números y en el resto de detalles fuertes paralelismos con nuestra realidad, experimentaremos sensaciones benéficas, consejos a los que solo se puede llegar a través de la intuición.

Meditación avanzada con las cartas del Tarot

Existe un método más elaborado que requiere un mayor número de cartas. Aquí vuelve a imperar el gusto de cada uno o aquella cifra con la que te sientas más cómoda. Puede ser el tres, o el cinco, el afortunado siete… Tú decides.

Una vez barajado y cortado el mazo, extraes esta cifra de cartas y las contemplas tal y como hicimos con el primer método. La observación ha de ser detallada, tratando de comprender qué tienen en común las cartas aparecidas. Como antes, cualquier detalle puede ser clave, cualquier detalle puede relacionarse con tus preocupaciones.

En ambos sistemas, el tiempo y la paciencia son fundamentales. Los resultados no llegan de la noche a la mañana. Incluso habrá días en que te inspires más que otros. Lo importante es alcanzar un estado mental ‘limpio’ de influencias, ajeno a las malas vibraciones, en el que solo haya energía positiva. Si al finalizar la meditación te sientes descansada o en paz contigo misma, puedes considerar la meditación todo un éxito.

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