Limpiar las cartas del Tarot es un ejercicio que debe realizarse regularmente. No hablamos de una limpieza literal, de pasarles un cepillo como si fueran unos zapatos. Me refiero a una limpieza energética, despojarlas de las malas vibraciones acumuladas por el uso personal o las consultas de terceros.

El Tarot es un ejercicio basado en energías, así que también podemos aplicarle la certeza de que la energía ni se crea ni se destruye. Por eso, cuando nuestras energías interactúan con la de otros o, básicamente, se estancan, los arcanos se exponen a transformaciones peligrosas para nuestra estabilidad.

A las cartas del Tarot les sucede algo parecido. Al recoger las expectativas de terceras personas, ocurre que éstas vuelcan sus energías en ellas, y aunque no las toquen, se produce una transmisión energética que perdura en los naipes.

No es magia. En más de una ocasión lo habréis notado: ciertas personas y objetos generan malas vibraciones. Las experiencias negativas se procesan lentamente, e incluso tardan una eternidad en solucionarse, así que, ya que no podemos aislarnos de ellas, al menos aprenderemos a reducir su impacto con los siguientes consejos.

Cuándo limpiar las cartas del Tarot

Los mazos de Tarot deben limpiarse nada más adquirirlos. Primero, porque deben impregnarse de tu energía; segundo, porque se producen en masa y no hay nada más impersonal que un objeto recién salido de fábrica. En caso de que el mazo sea de segunda mano, más motivos para optar por la limpieza energética.

A partir de aquí, tú decides la regularidad con la que realizarás la limpieza. Por mi parte, suelo realizarla en los siguientes casos:

  • Cuando las malas vibraciones son evidentes. Suele ocurrir con las lecturas a gente problemática, a escépticos, a personas que preguntan por una situación terriblemente dramática. Pero también cuando eres tú la que pasa por tales dificultades o has consultado a las cartas en momentos de enorme tensión. ¡Atención a la contaminación acústica! Las discusiones también son una fuente de malas vibraciones.
  • Cuando otras personas tocan las cartas. No importa si tienes más o menos afinidad hacia esa persona, eso da igual. El problema viene de sus energías, que perduran y pueden influir en posteriores lecturas.
  • Llevas tiempo sin usar el mazo. Fue guardarlo y te olvidaste de él por completo. Límpialo cuando quieras volver a utilizarlo, no lo dudes, pues al igual que no usarías para comer unos cubiertos abandonados en el fondo de un cajón, tampoco quieres que unas herramientas como las cartas del Tarot estanquen sus energías por la falta de uso.
  • Has sufrido una transformación personal. Todo cambio de mentalidad requiere una limpieza energética de las cartas. Como renovar el vestuario tras una desgracia.
  • Sufriste un accidente. Las cartas se desparramaron por los suelos y piensas que han podido embrutecerse. Buen motivo para limpiarlas.
  • Eventos astrológicos. Para muchos tarotistas, los ciclos lunares acostumbran a marcar las limpiezas. ¡Hay que aprovechar las energías que fluyen esos días! También los cambios astronómicos y, en diferente medida, los fenómenos meteorológicos. Tormentas eléctricas, olas de calor, heladas… son fenómenos que alteran la cotidianeidad y, por lo tanto, también afectan a las cartas.
  • Cuando sospechas que algo no va bien. ¿Enlazaste lecturas confusas? ¿Barajas con una torpeza que antes no tenías? Todos estos pequeños detalles son señales de que algo no anda bien, que tus energías y las presentes en las cartas sufren un desequilibrio.

Hasta aquí mi pequeña lista de consejos para saber cuándo limpiar las cartas del Tarot. Más adelante repasaré los métodos más comunes de limpieza energética. Mientras tanto, considera las cartas como una extensión de tu propia persona, como la ropa que viste o el lugar donde vives. Las cartas del Tarot te definen.

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