La práctica del Tarot acostumbra a relacionarse, como la mayoría de ejercicios meditativos, con el silencio. Sus beneficios son muchos, al igual que la concentración necesaria para conseguirlos.

Llamamos silencio a la ausencia total de sonido, algo difícil de encontrar en las grandes ciudades, donde tantas vidas se encuentran en constante interacción y movimiento. Pero es posible conseguirlo con cierta disciplina, tal y como enseña la meditación en sus diferentes formas.

Algunas virtudes del silencio en la vida

El silencio es importante para una vida equilibrada. Conduce a estados mentales en los que nuestro cerebro trabaja con mayor eficacia. Seguro que lo has experimentado en alguna ocasión si has sido estudiante o tu oficio requiere alta concentración. El ruido distrae y dirige tus pensamientos en otras direcciones.

Cuando guardas silencio, atiendes mejor a los sonidos que te envuelven. En las conversaciones ayuda a entender con claridad a nuestro interlocutor; con los objetos, permite detectar patrones de acción y, por lo tanto, saber si funcionan correctamente. Por ejemplo, pensad en una gotera. El silencio no solo nos puede ayudar a localizar la fuga, también la gravedad de ésta.

En las relaciones interpersonales, la mayoría apreciamos a las personas que saben escuchar. Eso sí, es una habilidad que debe utilizarse con sumo cuidado, pues un exceso de empatía puede derivar en cargas emocionales que no te mereces.

El silencio también es autocontrol. Es un terreno donde las pasiones se desarrollan de forma distinta, un lugar donde puedes verlas venir o incluso llegar a apaciguarlas si ya estallaron.

Las virtudes del silencio aplicadas al Tarot

Aplicado al Tarot, no hay herramienta más reveladora ante un consultante que el silencio. Atender a sus inquietudes, a cómo responde ante la lectura de las cartas, ayuda a detectar la raíz de sus problemas y relacionarnos con los arcanos.

El silencio se considera el preludio a la revelación. Establece un punto y aparte en la tormenta de emociones previas y nacidas de la consulta. No las corta, únicamente cambia la perspectiva. El silencio envuelve a los grandes acontecimientos, los engrandece.

Muchas tradiciones religiosas y mitológicas coinciden en que antes de la creación reinaba el silencio. También en que, una vez acabe el mundo, recuperará su trono. Acordaos de los monjes medievales y su disciplina basada en el silencio, el estudio y la introspección.

El Tarot ejemplifica las virtudes del silencio en la figura del Ermitaño. El Ermitaño es esa pausa entre las pasiones que alberga el mundo terrenal, otorga orden y perspectiva a una lectura. Habitualmente, celebramos la aparición del Ermitaño en consultas laborales, aunque reflexiona hondamente cuando surja en temas sociales, pues es un arcano que tiende a alejarse del mundanal ruido.

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