Uno de los ejercicios que últimamente estoy haciendo es el de lanzar una carta y explorar su arquetipo junguiano.

Una vez entiendo sus características, reflexiono sobre la gente que conozco que se adhiere al arquetipo. Para mi sorpresa, siempre aparece alguien que reúne los principales rasgos de este arcano.

¿Cómo es el emperador del Tarot?

Las que lleváis tiempo en el tarot sabéis que el Emperador representa, principalmente, a la autoridad.

Su porte regio es evidente. Como monarca, confía en las jerarquías, en las estructuras y las relaciones de poder con aquellos que considera sus inferiores morales, económicos y sentimentales.

Es una carta que centra su actividad en la mente, y que incluso puede llegar a ser rígido en extremo, para desgracia de los que le rodean.

En cualquier caso, es un arcano severo pero sabio. Su autocontrol también puede servirnos de inspiración.

Emperadores del Tarot en nuestro día a día

La primera figura que recuerdo como Emperador es mi padre. Si bien nunca fue un hombre rígido, solía dejarse llevar por aquello que se espera de un padre. Además, esta voluntad le fue bien para educarnos, a mí y a mis hermanos.

Conocí a otro emperador cotidiano en la escuela. Siempre surge un profesor que demuestra mayor autoridad que la mayoría. Su severidad fue de gran ayuda a la hora de encaminar mis pasos universitarios.

En mi oficio también descubrí a otros tantos emperadores. Empresarios que decían haberse hecho a sí mismos y que, más que parecerse al arcano, recordaban a éste en su interpretación invertida. Porque el emperador puede llegar a ser una persona realmente asfixiante.

Y entre todos ellos, recuerdo a mi abuela.

Os preguntaréis, ¿he leído bien? Pues sí, porque mi abuela fue mujer de vieja escuela, muy condicionada por el patriarcado que la educó y, más que sacerdotisa o emperatriz, educó a sus hijos con mano de hierro, una forma de proceder más propia del emperador.

Conclusiones

A una mínima reflexión, me han surgido numerosas personas relacionadas con el emperador del tarot. Seguro que existen más que me he dejado en el tintero, le seguiré dando vueltas al tema.

A vosotras seguro que es ocurre lo mismo. ¿Habéis reflexionado sobre los emperadores que conocéis? ¿Qué relación habéis desarrollado con ellos?

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